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  1. Domingo XIV del Tiempo Ordinario

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    ISAÍAS 50, 5-9a

    Salmo 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9

    SANTIAGO 2, 14-18

    MARCOS 8, 27-35


    En casi todos los grupos de adolescentes en los que he estado, en las primeras sesiones, para saber un poco el nivel de fe que hay en el grupo, siempre les hago dos  preguntas: La primera “Y vosotros ¿quien decís que es Jesús?.

     

    Ellos responden: “un buen hombre”, “un revolucionario”,   “un sabio”, “un humanista”, “uno que hacía milagros”. La mayoría de sus respuestas van en la línea de hablar de Jesús como un personaje del pasado,… Aquí empieza un diálogo que termina con mi reflexión: “Situar a Jesús en el pasado es quitarle toda la fuerza transformadora que tiene su persona. Sólo si Jesús es el Hijo de Dios tiene fundamento nuestra fe, porque entonces él abandona el pasado y entra en nuestra historia personal para liberarnos del pecado y comunicarnos su fuerza para amar.”

     

    Luego les hago otra pregunta semejante a la anterior pero a la vez muy distinta: ¿y desde tu vida, mirando tu vida, quien dices que es Jesús?. O sea, no quién es teóricamente Jesús, o quien te han dicho que es Jesús… sino quién es para ti, en tu vida.

    Aquí la mayoría se quedan callados porque para ellos Jesús no es nadie, y cuando se sinceran dicen: “una persona lejana, o alguien que hace que hemos de ir a misa y hemos de cumplir unos mandamientos.”

     

    No han entrado en contacto con un Jesús cercano, amigo, dador de vida, con quien llegas a tener una relación que le da sentido a todo.

     

    Jesús no es un personaje del pasado, Jesús es el Mesías, el Ungido de Dios, el Hijo de Dios, una persona divina que quiere entrar en relación con nosotros y en ese contacto cambiarnos la vida. Cristo puede llenarnos en todo totalmente. 

     

    Y vosotros ¿quien decís que soy?” La respuesta teórica la sabemos: Jesús es el Hijo de Dios, pero cómo respondemos desde nuestra vida:  ¿es Jesús un amigo?, ¿alguien cercano?, ¿es mi buen pastor? ¿es mi camino?, ¿es mi verdad?, ¿es mi vida?, ¿es mi luz? ¿es mi resurrección?. Sería una pena que también nosotros tuviéramos a Jesús ubicado en el pasado y no en el presente. Ya no somos adolescentes…

     

     

    Si Jesús es un sabio, un revolucionario, un humanista, es uno entre cientos... millares... Pero, cuando planteamos la identidad de Jesús como Hijo de Dios, todo cambia. Ya no es uno entre muchos. ¡Es único!

     

    Si es uno más entre cientos, puedo prescindir de él y no pasa nada... Es irrelevante para mí, y para todos, uno más. Si es el Hijo de Dios, es relevante para mí y para todos. No podemos prescindir de él. Lo que decíamos domingo pasado. Su salvación es universal. Salvador de todos. Relevante para todos. Importantísimo para todos. De aquí nace la necesidad de comunicar la Buena Nueva, a Jesús. Un pensamiento o un tema recurrente de diálogo con Jesús debería ser: “¿Cómo puedo comunicarte a los que me rodean?”

     

    Jesús no viene a dar cuatro “consejitos”: sed buenos, no matéis, no robéis, no adulteréis... Esto estaba ya en los diez mandamientos. Jesús viene para comunicar una vida nueva, para hacer de nosotros criaturas nuevas... Nunca comprenderemos del todo la transcendencia que tiene su persona. Nunca...

     

    Por tanto, la identidad de Jesús es un tema capital. Es más, podríamos decir que los evangelistas cuando escriben los evangelios quieren responder a una pregunta: ¿quién es Jesús?

     

    Vemos como la pregunta por la identidad de Jesús no es una pregunta secundaria, o para expertos en teología. Es una pregunta determinante para cada uno de nosotros y para aquellos que nos rodean. ¡Y determinante quiere decir que determina!, ¡que condiciona!, ¡que afecta a  nuestra vida! “Y vosotros, ¿quién decía que soy?” pregunta que hemos de contestar… desde la vida, no desde la teoría...

     

    Hoy vale la pena imaginarnos esta escena, contemplarla como si “presente me hallara”: Jesús y sus discípulos van caminando hacia  un pueblecito y él lanza la pregunta, como quien no quiere la cosa: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Y todos se lanzan a dar diversas respuestas de lo que habían ido oyendo que decía la gente. Y después Jesús lanza la otra pregunta, la determinante: “Y vosotros, ¿quién decís que soy?”. Es fácil imaginarse el silencio que se hizo, las miradas que se debían hacer los unos a los otros y, finalmente, Pedro responde.

     

    Lo que hizo Pedro, responder la pregunta, también lo hemos de hacer nosotros. Cuando Jesús hace una pregunta en los evangelios, es una pregunta que se dirige a nosotros. No la podemos ver como una pregunta del pasado, o dirigida a los demás, en los evangelios, Jesús me habla a mí, a cada uno de nosotros, por tanto, sus preguntas se dirigen a nosotros. Hemos de contestarla... ¿y tú quién dices que soy yo? Hagámoslo ahora en unos momentos de silencio…

     

  2. El Papa telefonea en directo a Kiko durante una convivencia vocacional en Italia: "Mirad al Señor"

    Durante una convivencia en la localidad italiana de Porto San Giorgio el pasado sábado 8 de septiembre, el Papa Francisco llamó en directo al teléfono del iniciador y responsable internacional del Camino, Kiko Argüello y aprovechó para invitar a 800 seminaristas reunidos a mirar “siempre al Señor”.

    El equipo internacional responsable del Camino, compuesto por Kiko ArgüelloMaría Ascensión Romero y el P. Mario Pezzi, se encontraba reunido esa tarde con más de 1.200 personas (catequistas itinerantes de las naciones donde hay seminarios Redemptoris Mater, así como numerosos presbíteros, 11 obispos, 200 nuevos seminaristas y otros muchos seminaristas con varios años de formación procedentes de diversos seminarios).

    Fue entonces cuando el Pontífice llamó por teléfono y dirigió unas palabras de aliento a los asistentes. Kiko le manifestó a su vez el afecto y el apoyo del Camino Neocatecumenal en estos difíciles momentos.

    "Mirad siempre al Señor, adelante, adelante"

    “¡Mirad siempre al Señor! ¡Adelante ¡Adelante!”, dijo a su vez el Papa Francisco cuando Kiko le pidió unas palabras para los allí reunidos.

    Como toda la asamblea permanecía en silencio esperando que el Papa continuase, fue el mismo Pontífice el que añadió: “¿Han entendido?”, a lo que todos respondieron con un sonoro “¡sí!” seguido de un caluroso y prolongado aplauso.

    El Papa Francisco ofreció a continuación su bendición a todos los presentes.

    122 seminarios Redemptoris Mater

    El Camino Neocatecumenal cuenta desde este curso con 122 seminarios Redemptoris Mater en todo el mundo después de que se hayan erigido 2 más este curso en Colombia y la República Dominicana.

    Los 200 nuevos seminaristas reunidos en esta convivencia han realizado  un proceso de discernimiento y ahora comenzarán su formación en estos seminarios diocesanos y misioneros.

    En la convivencia vocacional han participado también 11 obispos, alguno de los cuales ha erigido un seminario Redemptoris Mater en su diócesis. También asistieron los formadores de los mismos.

    La convivencia ha concluido el domingo 9 de septiembre con una eucaristía en la que Kiko invitó a los seminaristas “a hablar correctamente, es decir, a proclamar el Kerigma, que es lo que verdaderamente sana a las personas” y escrutar y leer cada día la Palabra de Dios.

    Por su parte el P. Mario Pezzi en la homilía ha invitado a los jóvenes a no preocuparse por el futuro, a no tener miedo y a dejarse conducir por Jesucristo. 

    Encuentros vocacionales y cercanía al Papa Francisco

    El pasado agosto, el Camino Neocatecumenal celebró dos encuentros vocacionales de carácter internacional en Roma (Italia) y Murcia (España).

    El primero de ellos tuvo lugar el 12 de agosto en el Circo Máximo de Roma como culmen a una gran peregrinación organizada por la Conferencia Episcopal Italiana y al día siguiente a una vigilia de oración que presidió en el mismo lugar el Papa Francisco. En el encuentro, que estuvo presidido por el vicario del Papa para la diócesis de Roma, el cardenal Angelo De Donatis, participaron unos 12.000 jóvenes provenientes de Italia y de otros países de Europa.

    En el encuentro, unos 200 chicos, 100 chicas y otras 100 familias se mostraron dispuestos a entrar en el seminario, abrazar la vida consagrada y la misión, respectivamente.

    En Murcia, 25.000 jóvenes

    La localidad murciana de San Pedro del Pinatar (España) acogió otro encuentro el 26 de agosto al que asistieron unos 25.000 jóvenes de España, Portugal y otros países de Europa.

    El obispo de la diócesis de Cartagena, Mons. D. José Manuel Lorca Planes fue el encargado de presidirlo.

    Unos 300 chicos, 300 chicas y 200 familias se ofrecieron también para el sacerdocio, la vida consagrada y la misión.

    Días antes del primer encuentro en Roma, el equipo responsable del Camino informó al Papa Francisco de la realización de ambos encuentros, renovó su afecto y comunión y aseguró las oraciones de todo el Camino por él.

  3. El Papa a las Benedictinas: La oración de ustedes enriquece cada día la "respiración" de la Iglesia
    "Ustedes son iconos de la Iglesia y de nuestra Santísima Madre. Quien las ve, ve a la Iglesia, como Madre y a María como Madre de Cristo",  dijo el papa Francisco, en la mañana de este sábado 8 de septiembre al recibir, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, a unas 120 religiosas benedictinas que están participando en Roma del Simposio Internacional de las Benedictinas bajo el lema: "Todos sean recibidos como Cristo".

    El papa Francisco recibió en la mañana del sábado 8 de septiembre, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, a unas 120 religiosas benedictinas que están participando en Roma del Simposio Internacional de las Benedictinas bajo el lema: “Todos sean recibidos como Cristo”.

    El simposio señaló el Santo Padre es buena ocasión para que las benedictinas en todo el mundo “experimenten juntas un período de oración para reflexionar sobre las diversas formas en que el espíritu de San Benito, después de mil quinientos años, continúa siendo vibrante y fructífero hoy”.

    En su discurso, el Papa les dijo que “hoy en el mundo hay muchas personas que tratan de vivir la ternura, la compasión, la misericordia y la aceptación de Cristo en sus vidas. A ellas, ustedes le ofrecen el precioso regalo de su testimonio cuando se convierten en instrumentos de la ternura de Dios para los que pasan por necesidades”.

    El pontífice destacó que “durante siglos, los lugares benedictinos han sido conocidos como lugares de acogida, oración y hospitalidad generosa. Espero que al reflexionar juntas sobre este tema y al compartir experiencias, puedan poner de manifiesto las varias formas de continuar en sus monasterios esta obra evangélica esencial”.

    “El lema Ora et Labora coloca la oración en el centro de sus vidas. La celebración diaria de la Santa Misa y la Liturgia de las Horas las coloca en el corazón de la vida de la Iglesia”, resaltó el Santo Padre.

    Asimismo, explicó que “todos los días, su oración enriquece, como una manera de hablar, la ‘respiración’ de la Iglesia”.

    “Es una oración de alabanza para expresar la voz de toda la humanidad y toda la creación. Es una oración de acción de gracias por las innumerables y continuas bendiciones del Señor. Es una oración de súplica por los sufrimientos y las ansiedades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente los pobres. Es una oración de intercesión para aquellos que soportan la injusticia, las guerras y la violencia, y que violan su dignidad”, agregó.

    En ese sentido, aseguró que el valor de su oración era “incalculable” y “un regalo muy valioso” para la Iglesia.

    Por otro lado, el Papa les agradeció por el cuidado especial que muestran hacia el medioambiente y sus esfuerzos por proteger lo que proviene de la tierra, “para que puedan ser compartidos por todos”

    Finalmente, les dijo que sus vidas son “testigo de la importancia del amor y el respeto mutuos”.

    “Todos somos hijos de Dios y su oración, su trabajo, su hospitalidad, su generosidad, todo se combina para revelar una comunión en la diversidad que expresa la esperanza de Dios para nuestro mundo: una unidad hecha de paz, de acogida mutua y de amor fraterno”.

    Francisco concluyó su discurso agradeciendo a las benedictinas por “traer un regalo precioso a la vida de la Iglesia a través de su testimonio femenino de bondad, fe y generosidad, imitando a la santa madre de la Iglesia, la Virgen María”.

    “Ustedes son iconos de la Iglesia y de nuestra Santísima Madre: no se olviden de esto. Iconos. Quien te ve, ve a la Iglesia como Madre y a María como Madre de Cristo”, afirmó.
  4. Con­gre­so so­bre Me­teo­ri­tos y Mues­tras Ex­tra­te­rres­tres en el Ob­ser­va­to­rio Va­ti­cano

    “Cu­ra­ción de Me­teo­ri­tos y Mues­tras Ex­tra­te­rres­tres” es el tí­tu­lo del con­gre­so que ten­drá lu­gar del 10 al 13 de sep­tiem­bre en la sede del Ob­ser­va­to­rio As­tro­nó­mi­co Va­ti­cano si­tua­da en los jar­di­nes de la re­si­den­cia pa­pal en Cas­tel Gan­dol­fo, Ita­lia.

    Se tra­ta del pri­mer ta­ller so­bre “la Cu­ra­ción de Me­teo­ri­tos y mues­tras ex­tra­te­rres­tres” que aco­ge el Ob­ser­va­to­rio As­tro­nó­mi­co Va­ti­cano y para el que par­ti­ci­pa­rán un to­tal de 30 cu­ra­do­res y ad­mi­nis­tra­do­res de co­lec­cio­nes, re­pre­sen­tan­do a 27 ins­ti­tu­cio­nes cien­tí­fi­cas de todo el mun­do, en­tre las que des­ta­can mu­seos, uni­ver­si­da­des e ins­ti­tu­cio­nes de Eu­ro­pa, Es­ta­dos Uni­dos, Ca­na­dá, Ru­sia, Ma­rrue­cos y Ja­pón.

    Este gru­po in­ter­na­cio­nal de me­teo­ris­tas y cu­ra­do­res de mues­tras ex­tra­te­rres­tres es­ta­rán reuni­dos du­ran­te 3 días con el fin de in­ter­cam­biar ideas, dis­cu­tir las me­jo­res prác­ti­cas, y ex­plo­rar las for­mas de ser­vir me­jor a la co­mu­ni­dad cien­tí­fi­ca. En­tre sus ma­yo­res preo­cu­pa­cio­nes se en­cuen­tran los es­pe­cí­me­nes re­co­lec­ta­dos de mi­sio­nes es­pa­cia­les, como las ro­cas lu­na­res re­co­lec­ta­das du­ran­te las mi­sio­nes es­pa­cia­les “Apo­lo” de la NASA y los es­pe­cí­me­nes de la mi­sión de “Ha­ya­bu­sa” al as­te­roi­de 25143 Ito­ka­wa.

    Se tra­ta de una opor­tu­ni­dad úni­ca

    El ta­ller, pa­tro­ci­na­do por el Ob­ser­va­to­rio del Va­ti­cano y la So­cie­dad Me­teo­rí­ti­ca, re­pre­sen­ta “una opor­tu­ni­dad ma­ra­vi­llo­sa para to­dos los par­ti­ci­pan­tes” ha ase­gu­ra­do el cu­ra­dor de la co­lec­ción de me­teo­ri­tos del Va­ti­cano y uno de los or­ga­ni­za­do­res del ta­ller, el Hno. Ro­bert Ma­cke, S.J. quien tam­bién ha ex­pre­sa­do su in­men­sa ale­gría ante el en­cuen­tro: “Es­toy emo­cio­na­do y com­pla­ci­do de que el Ob­ser­va­to­rio Va­ti­cano pue­da al­ber­gar tan im­por­tan­te reunión”.

    Por su par­te, Lu­do­vic Fe­rriè­re, co-cu­ra­dor de me­teo­ri­tos en el Mu­seo de His­to­ria Na­tu­ral de Vie­na (Aus­tria) y co-coor­di­na­dor del ta­ller, ha de­cla­ra­do que se tra­ta de una bue­na oca­sión “para fa­mi­lia­ri­zar­se con las di­fe­ren­tes co­lec­cio­nes y cómo es­tán cu­ra­das”.

    En­tre los di­fe­ren­tes te­mas que se de­ba­ti­rán en el ta­ller, se hará es­pe­cial hin­ca­pié a “al­gu­nos as­pec­tos his­tó­ri­cos” – ha di­cho Fe­rriè­re – “pero tam­bién a la cu­ra­ción de fu­tu­ras mi­sio­nes de re­torno de mues­tras y a los desa­fíos téc­ni­cos aso­cia­dos”.

    Uni­dos para ser­vir me­jor a la co­mu­ni­dad cien­tí­fi­ca

    Se­rán 3 días in­ten­sos que les ayu­da­rá para pla­ni­fi­car el fu­tu­ro, pues ade­más de com­par­tir in­for­ma­ción so­bre las co­lec­cio­nes, los cu­ra­do­res re­fle­xio­na­rán so­bre la dis­tri­bu­ción de es­pe­cí­me­nes para in­ves­ti­ga­ción, preo­cu­pa­cio­nes le­ga­les so­bre pro­pie­dad y ad­qui­si­ción, re­gis­tro e in­ter­cam­bio de in­for­ma­ción so­bre los es­pe­cí­me­nes y la in­ves­ti­ga­ción rea­li­za­da so­bre ellos, ha­cien­do cre­cer las co­lec­cio­nes para ser­vir me­jor a la co­mu­ni­dad cien­tí­fi­ca y con­ser­var mues­tras para el fu­tu­ro.

    “Uno de los prin­ci­pa­les pro­pó­si­tos de cu­ra­ción es po­ner a dis­po­si­ción de la cien­cia mues­tras pre­cio­sas para va­rias ge­ne­ra­cio­nes”, ha di­cho Fe­rriè­re. “Du­ran­te años, los cu­ra­do­res de me­teo­ri­tos han te­ni­do que re­sol­ver las co­sas de for­ma in­de­pen­dien­te” – ha con­ti­nua­do – “pero aho­ra fi­nal­men­te nos es­ta­mos unien­do como co­mu­ni­dad”.

  5. Estar dotados de razón y libertad ¿para qué?

    Desde niño aprendí que mientras los animales solo tienen cuerpo y viven de acuerdo con sus instintos, las personas tenemos cuerpo y alma. Por un lado tenemos instintos como cualquier otro ser vivo y por otro alma dotada de memoria, entendimiento y voluntad. Memoria para retener lo aprendido, entendimiento para comprender lo verdadero y lo falso y voluntad para obrar, para decidir respecto a mis acciones.

    Después me explicaron la cosa de otra forma: el hombre es un ser dotado de razón y libertad, la razón es la que conoce la realidad y decide lo que estima bueno o malo y la libertad es la facultad de elegir para obrar.

    Tanto una explicación como otra me llevan a contemplar las maravillas de la creación ya preguntarme ¿quién lo ha hecho? Puedo reconocer que existe Alguien todopoderoso que ha creado el universo y me ha creado también a mí o perderme en complicadas explicaciones sobre una explosión inicial, sobre la evolución, sobre la nada.

    Mi opción personal fue creer en la existencia de un ser inteligente y maravilloso en el que vivismos, nos movemos y existimos, que tiene que ser infinitamente sabio y bueno, frente al cual resulta que aun conociendo lo que es bueno elijo a veces lo malo, que me cuesta someter mis instintos de soberbia, de odio, de lujuria. Pero estoy seguro de que Dios puede ayudarme a una permanente conversión del corazón.

    San Pablo, en su carta a los romanos, nos dice que lo que puede conocerse de Dios está a la vista, su eterno poder y su divinidad resultan visibles para el que reflexiona sobre sus obras, pero los hombres nos hemos dedicado a pensar vaciedades y pretendiendo ser sabios somos unos necios al cambiar la gloria de Dios pos nuestras propias elucubraciones.

    Como muchos juzgan que no hay más dios que el propio hombre, niegan su existencia y se declaran ateos. Por eso Dios, nos dice San Pablo, los entrega a la inadmisible mentalidad de romper toda regla de conducta, llenos como están de toda clase de injusticia, perversidad, codicia, maldad, insolentes y arrogantes, el mundo sin Dios que tratan de construir hace aguas por todos lados.

    Estamos más inclinados a hablar de delitos “democráticamente establecidos” que de pecados. El pecado está fijado desde siempre, por eso rechazamos a Dios y a quienes nos hablan de Él. Podemos observar que parece haber pecados descatalogados. La fornicación, la sodomía, la pornografía, la droga pareen que son solo ejercicios de nuestros instintos liberados de toda traba, de toda reflexión. El dominio de sí, la castidad o el pudor, son virtudes también, al parecer, descatalogadas.

    Hemos pasado del matrimonio para toda la vida a vivir en pareja mientras nos vaya bien y caso contrario buscarse  otra pareja. Claro que en este sistema los hijos sobran. Hay hasta hoteles en los que no admiten a los niños.

     La anticoncepción, el negarse a transmitir la vida, tiene una aceptación generalizada hasta el aborto. Ser una familia numerosa resulta ya una rareza. La familia compuesta de un padre y una madre y unos hijos, para toda la vida, también está en trance de ser descatalogada.

    Ahora lo que priva es el amor a las mascotas, la ecología, las ONGs buenistas que reparten mantas a los emigrantes que llegan en pateras, etc. ¿Hemos progresado?

  6. De vuelta a los recortes laicistas al derecho y deber a la enseñanza religiosa.

    Todas las leyes sobre educación que han entrado en vigor durante estos 41 años depantomima de democracia avanzada hacia la desigualdad y contra el bien común de todos los españoles, han buscado la eliminación de la asignatura de religión, por medio de recortes de derechos y de deberes que van contra la igualdad constitucional y de los derechos humanos, sobre todo de la Religión cristiana católica pero también con las cuales se tienen acuerdos en materia de enseñanza religiosa: la evangélica, la musulmana y la judía.

     

    Ahora con un nuevo gobierno del frente populismo guerracivilista, que está de ocupa en el poder del Estado de la mano de la partidocracia nacionalsocialista anclada en el reaccionario laicismo radical anticatólico, se vuelve a discriminar todavía más a la materia de Religión y de la mayoritaria católica Educación concertada, en contra de:

     

    La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948):

    Artículo 18:                                  

    Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

     

    Y por supuesto, en contra de la Constitución Española (1978), que dice bien claro:

    Artículo 27:

    1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.

    2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

    3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

    “Las propias convicciones” de las familias, que eligen voluntariamente la asignatura de Religión, donde las católicas constituyen el mayor porcentaje, pero también la eligen las familias evangélicas, musulmanas y judías, ahora se van a recortar y discriminar negándoles lo que las sentencias judiciales y el derecho internacional y constitucional amparan: el valor académico para la nota media final de los alumnos en Bachillerato de la asignatura que se evalúa, y tener una alternativa a la misma en igualdad de condiciones académicas.

     

    Y no sólo se recorta y emputa este derecho a la libertad democrática y constitucional de acuerdo con los Derechos Humanos y la Constitución Española de 1978, sino que se pretende sustituir por la imposición estatalista de una asignatura obligatoria para todos los alumnos denominada como de “valores cívicos y éticos”, donde la neomarxista y neoliberal ideología de género del Nuevo Orden Mundial de la ONU, será la que siga haciendo el lavado de cerebro de los niños, adolescentes y jóvenes que se ha venido ejecutando con la estatalista asignatura de Educación para la ciudadanía.

     

    La Historia nos confirma cómo se ha perseguido y persigue el derecho y el deber a la enseñanza y aprendizaje integral. Todas las ideologías surgidas a partir de la jacobino-masónica y anticatólica Revolución Francesa (1789-1799), siguieron y siguen la totalitaria directriz que da el filósofo griego Platón (427-347 a.C.) en el libro de la República o el Estado, la de que no es a los padres a quienes les compete la educación sino al estado. Lo llevaron y llevan a cabo, bajo la propaganda retroprogresista de la democracia de la igualdad, la libertad y la fraternidad filantrópico-masónica (democracia totalitaria de Nuevo Orden Mundial): el liberalismo, ahora, neoliberalismo; el socialismo y el comunismo, ahora, neosocialismo y neocomunismo; y sin duda, el nacionalsocialismo del nazismo, el fascismo y las teocracias islámicas, éstas últimas tan admiradas y consentidas por las ideologías expuestas porque tienen como un secular enemigo común a destruir: el Cristianismo, especialmente al Cristianismo católico, fundamento de la identidad histórica de Occidente.

     

    Ahora, que nos vuelven a desgobernar el neosocialismo y el neocomunismo, laicistas, junto a los nacionalismos secesionistas y terroristas de izquierdas y derechas, que llevan desde finales del siglo XIX intentando la aniquilación social y cultural del Cristianismo católico en España y Europa, se comportan como son, como retroprogresistas ideologías totalitarias, dictatoriales, donde el estado controlado por las partidocracias laicistas de izquierdas, y antes, las conservadoras y progresistas liberales, les arrebata el derecho y el deber natural, humano y constitucional que sólo tienen las familias para ejercer con todas las garantías la libertad de enseñanza religiosa.

  7. Card. O'Ma­lley: Urge lle­var la voz de las víc­ti­mas a la cús­pi­de de la Igle­sia"

    En­tre­vis­ta al car­de­nal Sean Pa­tri­ck O’­Ma­lley, pre­si­den­te de la Co­mi­sión Pon­ti­fi­cia para la Pro­tec­ción de los Me­no­res, tras cul­mi­nar su Asam­blea Ple­na­ria, el 9 de sep­tiem­bre en Roma.

    La Pon­ti­fi­cia Co­mi­sión para la Pro­tec­ción de los Me­no­res con­clu­yó el do­min­go 9 de sep­tiem­bre la se­sión ple­na­ria que co­men­zó el vier­nes pa­sa­do. Nues­tro co­le­ga Ser­gio Cen­to­fan­ti en­tre­vis­tó al car­de­nal Sean Pa­tri­ck O’­Ma­lley, pre­si­den­te de este or­ga­nis­mo.

    – El papa Fran­cis­co des­ta­có la im­por­tan­cia cen­tral de es­cu­char a las víc­ti­mas ya que lo que han vi­vi­do re­pre­sen­ta una guía para la Igle­sia en la cus­to­dia de los me­no­res víc­ti­mas de abu­sos se­xua­les. Ante la si­tua­ción ac­tual y los he­chos re­cien­tes, ¿ se está es­cu­chan­do real­men­te a las víc­ti­mas y cuán­to se pue­de apren­der de ellas?

    -Cier­ta­men­te, los re­cien­tes he­chos en la Igle­sia han cen­tra­do la aten­ción de to­dos en la ur­gen­te ne­ce­si­dad de una res­pues­ta cla­ra de la Igle­sia so­bre el abu­so se­xual de me­no­res. Por su­pues­to, una de las res­pon­sa­bi­li­da­des de la Co­mi­sión es tra­tar de es­cu­char a las víc­ti­mas. Siem­pre es­ta­mos aten­tos a es­cu­char sus tes­ti­mo­nios, que tan­to apor­tan a nues­tras de­li­be­ra­cio­nes y nues­tros jui­cios.

    Esta vez, co­men­za­mos nues­tra reunión es­cu­chan­do los tes­ti­mo­nios, en pri­mer lu­gar, de una mu­jer de Amé­ri­ca La­ti­na que fue mal­tra­ta­da por un sa­cer­do­te; lue­go, la ma­dre de dos víc­ti­mas adul­tas de los Es­ta­dos Uni­dos. La voz de las víc­ti­mas es real­men­te im­por­tan­te.

    En es­tos días nos he­mos en­con­tra­do con los neo obis­pos y, como ha su­ce­di­do en otras oca­sio­nes, he in­vi­ta­do a Ma­rie Co­llins a es­cu­char el tes­ti­mo­nio di­rec­to de al­gu­nas per­so­nas que han te­ni­do la ex­pe­rien­cia de su­frir este ho­rror en sus vi­das y por lo tan­to pue­den ex­pli­car las con­se­cuen­cias y re­per­cu­sio­nes que los abu­sos tie­nen so­bre el in­di­vi­duo , la fa­mi­lia y toda la co­mu­ni­dad.

    Por tan­to, lle­var la voz de las víc­ti­mas a to­dos los vér­ti­ces de la Igle­sia es cru­cial para ha­cer en­ten­der a to­dos, qué tan im­por­tan­te es para la Igle­sia dar res­pues­tas de ma­ne­ra rá­pi­da y co­rrec­ta a cada si­tua­ción de abu­so en cual­quier mo­men­to que se ma­ni­fies­te.

    De modo par­ti­cu­lar, a la luz de la si­tua­ción ac­tual. Si la Igle­sia es in­ca­paz de res­pon­der con todo su co­ra­zón y ha­cer de este asun­to una prio­ri­dad; to­das nues­tras otras ac­ti­vi­da­des de evan­ge­li­za­ción, obras de ca­ri­dad y edu­ca­ción se ve­rán afec­ta­das. Esta debe ser la prio­ri­dad en la que de­be­mos en­fo­car­nos aho­ra.

    – La Co­mi­sión a me­nu­do ha­bla de su de­ber de pro­mo­ver la “res­pon­sa­bi­li­dad lo­cal” de la pro­tec­ción. ¿Qué sig­ni­fi­ca esto en tér­mi­nos con­cre­tos? y ¿es rea­lis­ta?

    La Co­mi­sión es im­pla­ca­ble en el lle­var el men­sa­je de pro­tec­ción a todo el mun­do.

    Sa­be­mos que hay mu­chos con­ti­nen­tes don­de se tra­ta de un tema nue­vo, del cual las per­so­nas a ve­ces no ha­blan mu­cho, y de modo par­ti­cu­lar, en tie­rras de mi­sión, don­de la Igle­sia tie­ne muy po­cos re­cur­sos. Por lo tan­to, des­de nues­tra úl­ti­ma reunión, nues­tros miem­bros han par­ti­ci­pa­do en más de 100 con­fe­ren­cias en todo el mun­do. En este mo­men­to, se es­tán pla­nean­do im­por­tan­tes con­fe­ren­cias en Bra­sil, en co­la­bo­ra­ción con la Con­fe­ren­cia Epis­co­pal, así como en Co­lom­bia, Mé­xi­co y Po­lo­nia.

    Tam­bién es­ta­mos tra­ba­jan­do di­li­gen­te­men­te en la ela­bo­ra­ción de lí­neas guía: una de nues­tras úl­ti­mas ini­cia­ti­vas es desa­rro­llar ins­tru­men­tos de ve­ri­fi­ca­ción que pue­dan ser uti­li­za­dos por las Con­fe­ren­cias Epis­co­pa­les para me­dir la im­ple­men­ta­ción y el cum­pli­mien­to de las mis­mas. De esta for­ma, cuan­do los obis­pos lle­guen a Roma con oca­sión de las vi­si­tas ad li­mi­na, po­drán de­mos­trar cómo han po­di­do po­ner en prác­ti­ca es­tas lí­neas guía que cada Con­fe­ren­cia Epis­co­pal ha rea­li­za­do por en­car­go de la San­ta Sede y del pro­pio San­to Pa­dre.

    ¿Qué feed­ba­ck o co­men­ta­rios está re­ci­bien­do la Co­mi­sión con res­pec­to a es­tos es­fuer­zos?

    Las Con­fe­ren­cias Epis­co­pa­les que nos han vis­to in­vo­lu­cra­dos en la edu­ca­ción y la for­ma­ción nos han apo­ya­do mu­cho. Una de nues­tras ini­cia­ti­vas aho­ra es crear en va­rios con­ti­nen­tes los “Sur­vi­vor­s’ Ad­vi­sory Pa­nels” , (Co­mi­tés de con­sul­ta para los su­per­vi­vien­tes). El pri­me­ro será en Bra­sil, pero he­mos ini­cia­do el pro­ce­so tam­bién en Áfri­ca y en Asia.

    De esta ma­ne­ra, con­ta­re­mos con gru­pos de víc­ti­mas que pue­dan ase­so­rar a las Con­fe­ren­cias Epis­co­pa­les lo­ca­les, ofre­cer su con­tri­bu­ción, pero tam­bién con­so­li­dar el tra­ba­jo de nues­tra Co­mi­sión In­ter­na­cio­nal.

    Exis­te mu­cha con­fu­sión so­bre el pa­pel de la Co­mi­sión. A me­nu­do ha sido cri­ti­ca­da por una apa­ren­te fal­ta de “po­der” en la im­ple­men­ta­ción de re­for­mas in­ci­si­vas. Sin em­bar­go, el man­da­to de la co­mi­sión es­ta­ble­ce que es un “ór­gano con­sul­tor” del San­to Pa­dre. ¿Cómo fun­cio­na el tra­ba­jo en sí mis­mo?

    A ve­ces las per­so­nas me pre­sen­tan como el pre­si­den­te de la “Co­mi­sión so­bre el abu­so se­xual” y siem­pre los co­rri­jo di­cien­do que no, nues­tra com­pe­ten­cia se re­fie­re a la pro­tec­ción de me­no­res: es real­men­te una ta­rea que se re­fie­re a la pre­ven­ción. No so­mos un ór­gano que se ocu­pa de ca­sos ya per­pe­tra­dos o de si­tua­cio­nes par­ti­cu­la­res de abu­so. Es­ta­mos tra­tan­do de cam­biar el fu­tu­ro, para que es­tas his­to­rias tris­tes no se re­pi­tan; y lle­va­mos a cabo esta ta­rea me­dian­te la adop­ción de re­co­men­da­cio­nes que pre­sen­ta­mos al San­to Pa­dre.

    Nues­tra ta­rea tam­bién es pro­mo­ver las me­jo­res prác­ti­cas y di­rec­tri­ces que ten­gan en cuen­ta la pro­tec­ción y la pre­ven­ción.

    Ade­más, lle­va­mos a cabo pro­gra­mas de edu­ca­ción y ca­pa­ci­ta­ción para aque­llos que es­tán en la cús­pi­de de la Igle­sia, para que nues­tros obis­pos, sa­cer­do­tes y re­li­gio­sos sean cons­cien­tes de la gra­ve­dad del asun­to y ten­gan las he­rra­mien­tas para res­pon­der, de ma­ne­ra que pon­gan como prio­ri­dad la pro­tec­ción de los me­no­res y el cui­da­do pas­to­ral de la víc­ti­ma.

    Este es el ob­je­ti­vo que im­pul­sa nues­tra ac­ti­vi­dad. Hay otros Di­cas­te­rios en la San­ta Sede que son res­pon­sa­bles de abor­dar los ca­sos in­di­vi­dua­les y las cir­cuns­tan­cias de abu­so o ne­gli­gen­cia por par­te de las au­to­ri­da­des. Nues­tra Co­mi­sión no pue­de ser con­si­de­ra­da res­pon­sa­ble de esas ta­reas: no­so­tros te­ne­mos nues­tras com­pe­ten­cias, que creo que son real­men­te muy im­por­tan­tes. Te­ne­mos un di­cho en in­glés que dice: “Una onza de pre­ven­ción vale una li­bra de pro­tec­ción”. En efec­to, nues­tro tra­ba­jo es so­bre pre­ven­ción e in­ten­tar ha­cer de la Igle­sia, el lu­gar más se­gu­ro para ni­ños y adul­tos vul­ne­ra­bles.

     ¿Cómo son las re­la­cio­nes con los otros or­ga­nis­mos de la Cu­ria Ro­ma­na?

    Como dije, una de nues­tras res­pon­sa­bi­li­da­des es for­mar a los lí­de­res de la Igle­sia. Por esta ra­zón, he­mos or­ga­ni­za­do con­fe­ren­cias en mu­chos Di­cas­te­rios don­de he­mos te­ni­do la opor­tu­ni­dad de ha­blar so­bre el tema. En es­tas oca­sio­nes, me acom­pa­ña siem­pre una víc­ti­ma y ha­blo de la mi­sión de la Igle­sia de brin­dar pro­tec­ción. Creo que es­tas reunio­nes han sido muy exi­to­sas.

    Esta se­ma­na los miem­bros de nues­tra Co­mi­sión se en­con­tra­rán con los re­fe­ren­tes de la Con­fe­ren­cia epis­co­pal ita­lia­na y la Con­gre­ga­ción para Doc­tri­na de la Fe.

  8. Ángelus: El bien debe hacerse sin ostentaciones, sino con discreción y en silencio
    El papa Francisco recordó, este domingo, 9 de septiembre, en sus palabras previas al rezo del Ángelus, a los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, que “Jesús enseña a hacer el bien sin clamores ni ostentación”, reflexionando sobre el Evangelio de hoy, que relata la milagrosa curación del sordomudo, el Santo Padre señaló que también a nosotros Jesús vino a “abrir”, a liberar nuestro corazón para hacernos capaces de vivir plenamente nuestra relación con Dios y con los demás.

    En primer lugar el Santo Padre destacó la forma de actuar que caracteriza a Jesús: “Siempre con discreción. No quiere impresionar a la gente, no está en la búsqueda de popularidad o éxito, sino que sólo quiere hacer el bien a las personas. Con esta actitud, Él nos enseña que el bien debe hacerse sin clamores y sin ostentación”, añadió.

    En cuanto al gesto sanador, el papa señaló que "recuerda la Encarnación. El Hijo de Dios es un hombre insertado en la realidad humana: se hizo hombre, por lo tanto, puede comprender la condición dolorosa de otro hombre e interviene con un gesto en el que está involucrada su propia humanidad", explicó el pontífice.

    “El Hijo de Dios es un hombre plenamente integrado en la realidad humana, por lo tanto, puede comprender la condición dolorosa de otro hombre e interviene con un gesto en el que está implicada su propia humanidad”, asegura Francisco haciendo hincapié en que, al mismo tiempo, “Jesús quiere hacer entender que el milagro se produce por su unión con el Padre: por esta razón, levantó su mirada al cielo. Luego suspiró y pronunció la palabra resolutiva: “Effatà”, que significa “Ábrete”. Y al instante el hombre fue sanado: sus oídos se abieron, su lengua se soltó. La sanación era para él una “apertura” a los demás y al mundo”.

    Seguidamente el Santo Padre señaló que el relato evangélico muestra además, la necesidad de una doble curación. “En primer lugar, la curación de la enfermedad y el sufrimiento físico, para restaurar la salud del cuerpo, incluso si este objetivo no es plenamente alcanzable en el horizonte terreno, a pesar de los esfuerzos de la ciencia y la medicina. Pero hay una segunda sanación, quizás más difícil, - dice el Papa- y es la sanación del miedo que nos empuja a marginar a los enfermos, a los que sufren, a los discapacitados”.

    Hay muchas maneras de marginar, advirtió Francisco, incluso a través de una “pseudo lástima” que experimentamos por el otro, o con la directa eliminación del problema: “Nos quedamos sordos y mudos ante los dolores de las personas marcadas por enfermedades, la angustias y la dificultades. Demasiadas veces el enfermo y el sufriente se convierten en un problema, mientras que deberían ser una oportunidad para mostrar la preocupación y la solidaridad de una sociedad hacia los más débiles”, añadió.

    “Jesús nos reveló el secreto de un milagro que también nosotros podemos repetir, convirtiéndonos en protagonistas de “Effatà”, de esa palabra “Ábrete” con la que Él devolvió la palabra y el oído al sordomundo”, afirma el Sucesor de Pedro, afirmando que se trata de abrirnos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas que sufren y necesitan ayuda, evitando el egoísmo y la cerrazón del corazón.

    “Es precisamente el corazón, es decir, el núcleo profundo de la persona, que Jesús vino a “abrir”, a liberar, a hacernos capaces de vivir plenamente nuestra relación con Dios y con los demás. Él se hizo hombre para que el hombre, sordomudo interiormente por el pecado, pueda escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla a su corazón, y así aprenda a hablar, a su vez, el lenguaje del amor, traduciéndolo en gestos de generosidad y entrega”.

    El pontífice concluyó alentando a todos a encomendarse a la Virgen María “que estuvo totalmente “abierta” al amor del Señor”, para que ella “nos ayude a experimentar cada día, en la fe, el milagro de la “Effatá”, para vivir en comunión con Dios y con nuestros hermanos”.+

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